miércoles, 9 de abril de 2014

ME CHIRRÍA: Odio los pinganillos

Aunque me encanta el género desde hace muchos años, hay pequeñas cosas dentro de él que me molestan, que me chirrían. Una de ellas es de la que quiero hablarles hoy y que sucede, especialmente, en las telenovelas mexicanas.
Les pongo en situación… Los protagonistas, tras mucho tiempo separados, se besan apasionadamente. La cámara gira en torno a ellos y, de repente, vemos que el galán de turno tiene un no sé qué en la oreja, un no sé qué parecido a una haba grande.
Sí, ese es el dichoso y por mí odiado pinganillo.
Muchos actores de telenovelas, y muchos muy famosos, ‘pasan’ de aprenderse de memoria sus guiones y deciden ‘interpretar’ repitiendo lo que alguien, desde un puesto más o menos cercano, les está diciendo y que a ellos les llega a través de dicho invento, también llamado apuntador.
Solo hay una cosa que me saca aún más de situación que esto, de lo que les hablaré otro día, pero volviendo al tema del pinganillo o apuntador, es algo que no tolero.
Entiendo o puedo entender que el actor o actriz tenga un mal día, que no haya dormido o que haya estado cuidando de su madre en el hospital y no se haya memorizado los guiones y por ello recurra al pinganillo.
Pero en una telenovela de decenas de capítulos el usar esta técnica de continuo merma, en mi opinión, la interpretación del actor y las situaciones ya que, al menos a mí me pasa así, cuando veo el pinganillo me percato de que lo que estoy viendo es mentira y se me va toda abstracción que pueda conseguir viendo la telenovela. En mi profesión también es muy importante hablar, traerse un ‘guión’ aprendido y defenderlo ante otras personas, pero es una parte más del trabajo, igual que creo que es una parte del trabajo del actor el aprenderse lo que le toque decir a su personaje.
Porque es que encima se nota, y se nota especialmente en los hombres, ya que a las mujeres se les oculta con el cabello. En “Amores verdaderos”, la novela del año según TvyNovelas, había pinganillos a rabiar, e incluso estoy convencido de que los que usaban los ‘guaruras’ como atrezo en realidad servían para chivarles las cosas.
Es una ‘costumbre’ que debe erradicarse (de hecho Telemundo no lo usa, y Azteca apenas) y una materia en la que Televisa debe ponerse las pilas (aunque haya actrices como Silvia Navarro o Angelique Boyer que han confesado que les produce un gran rechazo su uso).
*El vídeo que acompaña al post es una parodia de un programa mexicano presentado por Eugenio Derbez (el ex de la Ruffo) que merece la pena ser visto.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

estoy muy de acuerdo gafemo! a mi tambien me molesta mucho, y también cuando se ve lo del sonido (creo que se llama gato - este año me ha pasado en santa diabla, donde se ve encima en varias escenas). Y digo yo, como es que repasando las escenas o en el montaje no se dan cuenta¿? además queda fatal...

Gafemo (Hablemos de telenovelas) dijo...

Lo de los micros en pantalla también es horrible. "Santa diabla" no la he visto pero sí "El rostro de la venganza" y es que era cada dos por tres ver el micrófono asomando por la parte de arriba de la pantalla.
No entiendo cómo no se percatan de ello antes de que se emita, porque según tengo entendido las telenovelas se ruedan bajo las órdenes de un director, atento a una serie de monitores, que digo yo, verá el micrófono aparecer como lo vemos luego nosotros. Y sino, en montaje, también deberían de verlo como tú dices.
De todas formas hay meteduras de pata más gordas, ya hablaré de ello en otro 'post'...

Un saludo.