jueves, 20 de julio de 2017

PRIMER VISTAZO: "El vuelo de la victoria" (Televisa, 2017)

El lunes 10 de julio se estrenaba en México “El vuelo de la victoria”, una de las apuestas de Televisa para esta segunda mitad del año. Paulina Goto, Mane de la Parra y Andrés Palacios protagonizan esta historia, producida por Nathalie Lartilleux:

Tras haber visto el primer capítulo me he quedado muy sorprendido. Sorprendido de que Lartilleux apueste por algo novedoso, un soplo de aire fresco en el género.
Lo anterior es broma, aunque sí que estoy sorprendido. Sorprendido por ver cómo Lartilleux sigue explotando el mismo tipo de telenovela que lleva explotando desde hace más de diez años. No es de extrañar y en cierta forma es algo que hay que reconocerle: apuesta por historias tradicionales, por así decirlo, que sabe que en México gustan y que se venden bastante bien, máxime en estos últimos años en los que el género ha evolucionado, precisamente queriendo dejar atrás ese modelo que, por lo que se ve, aún sigue despertando interés.
“El vuelo de la victoria” es un ‘remake’ de la venezolana “Como tú ninguna”, producida en 1995. La historia se centra en una niña, Victoria, abandonada por su madre siendo un bebé que es encontrada y criada por la sirvienta de una poderosa mujer. Es criada, precisamente, con los hijos de esa señora, uno de los cuales le tiene un cariño especial. Las circunstancias hacen que la mujer y la criada se separen, el tiempo pasa y bla bla bla.
En este primer capítulo se cuenta eso, cómo comienza la vida de Victoria, ligada siempre a su pasión por correr y a un prometedor futuro como atleta. Paulina Goto sale en los últimos minutos, con un personaje que recuerda mucho al que encarnó hace dos años en “Un camino hacia el destino”. Lo mismo pasa con el personaje de Mane, muy parecido al de Horacio Pancheri en la anterior, cambiando que el del primero es abogado y el del segundo era médico.
El primer episodio es lineal y tiene buen ritmo, aunque en términos narrativos y lógicos el punto de partida no tiene sentido alguno. Vale que es ficción, pero, ¿cómo pueden llevarse a una niña de siete u ocho años a un correccional acusada de haber provocado que su mejor amiga quedase en coma tras ser atropellada accidentalmente mientras ambas jugaban? ¿Cómo puede pasar una década en ese correccional? ¿Acaso la criada, que la considera su hija, no pudo hacer nada por ella? ¿Tampoco su entrenador, interpretado por René Strickler, pudo mover un dedo por ella? ¿Y el cura, su padrino, que tanto aseguraba quererla? Es en serio, ¿qué culpa tuvo la pobre Victoria en el hecho de que su amiga se golpease contra un coche mientras corrían en la calle? No la empujó, no conducía el coche, no se escapó tras el accidente… Este punto de partida no tiene sentido alguno, más allá que justificar así que el protagonista sea abogado y saque a su amada de ese correccional.
Del elenco, Paulina bien, aunque con un personaje calcado al de su anterior telenovela. Mane lo intenta, pero como que no. Un placer volver a ver a Natalia Guerrero y a Andrés Palacios (tengo curiosidad por ver cómo enlazan a este último con Victoria, ya que se supone que es la tercera esquina del triángulo amoroso principal). Susana Dosamantes interpreta a una mujer que es una versión moderna de Alberta, su papel en “Marina” hace más de una década. Tanto en gritos, como en vestuario, gestos… Por cierto, a sus 69 años la han puesto como madre de críos de ocho o nueve años. Algo parecido han hecho con René Strickler, que repite con la productora, aunque parece que de bueno: en el primer capítulo luce una coleta para hacerlo parecer más joven. ¿Tanto costará coger a un par de chavales del CEA de Televisa, a los que pagan dos duros, para rodar las cuatro o cinco escenas de esos personajes de jóvenes antes que estas ridiculeces?
La telenovela se graba en Morelos, con localizaciones y paisajes muy bonitos. 

Para la entrada, que tenéis sobre estas líneas, se han utilizado diferentes escenas ya rodadas. No les ha quedado mal, con una tipografía bonita y legible y una balada de fondo, cantada por Patrizio Buanne, bastante acorde con el espíritu de la telenovela.

En mis planes no está verla, aún cuando llegue a España, que llegará seguro y rápido. El género ha evolucionado, y yo soy de los que me he dejado llevar por la evolución e intento, aunque de vez en cuando alguna caiga, evitar las telenovelas con un corte como el que esta tiene, tirando a lo tradicional, a lo que triunfó hace, como es este caso, 22 años.
Ello no impide que cualquiera de vosotros que la esté viendo pueda comentar qué le va pareciendo… Aquí estamos para hablar de telenovelas, ¿no?

miércoles, 19 de julio de 2017

ME CHIRRÍA: El "problema" de los mirones

Los exteriores son siempre un punto a favor de cualquier telenovela por una sencilla razón: el espectador prefiere ver un escenario natural, ya sea una plaza de una ciudad, una playa o un campo que un decorado. Sin embargo, los exteriores también tienen algunos contras, como el que quiero comentaros hoy.
En el siguiente vídeo tenéis una escena de “La Doña” (Telemundo y Argos, 2016). Valeria (Daniela Bascopé) habla con su hijo Diego (Leo Deluglio) en una céntrica plaza. No vais a saber de qué, porque es ‘spoiler’ y el vídeo no tiene sonido precisamente para que no os entretengáis con lo que están hablando. Quiero que observéis a todos los que pasan por detrás de ellos:


Como habréis comprobado, son decenas los viandantes que o se giran, o se paran, o miran directamente a la cámara. Los hay apoyados en las columnas de la plaza, alguno detrás… El único que está ahí por guión es ‘Lopecito’ (Mauricio Isaac), que está detrás de Diego,  con un chaleco azul.
Igual soy un poco raro, pero es algo que se ve muy a menudo en exteriores y que como espectador, me desconcentra de aquello que estoy viendo. Es como si tanto mirón me sacase de la atmósfera en la que te envuelve la telenovela, para recordarte que lo que estás viendo, aunque parezca real, no es más que un teatro con actores. No sé si me explico…
Eso, como espectador. Me pongo del otro bando… ¿Quién no se pararía o echaría una mirada furtiva si va por la calle, ve cámaras, técnicos de sonido, de iluminación, de no sé qué más y, por supuesto, a los actores? Yo creo que todos nosotros lo haríamos, ¿no? Aunque luego saliésemos en la telenovela como pánfilos que contemplan a dos actores haciendo una escena, que es lo que ocurre con muchos de esos extras no deseados con los que cuenta esta de “La Doña”.

¿Cómo solucionar esto, satisfaciendo a espectadores medianamente exigentes, como un servidor? No hay solución. Aunque cerrasen al público la plaza, siempre habrá alguien que se quede contemplando la escena. Si colocan carteles enormes pidiendo a la gente que pasase por allí que no mirasen lo que ocurre, tarde o temprano aparecería alguien que miraría. Es la curiosidad innata del ser humano y, al final, un pequeño precio que debemos pagar aquellos que somos firmes defensores de los exteriores. 

lunes, 17 de julio de 2017

Hasta siempre, Valentín Pimstein

Estaba con el concurso en marcha y no tuve tiempo para, en su momento, dedicarle unas líneas a un hombre clave en la historia del género, fallecido a los 91 años, el pasado 27 de junio. Hablo, como muchos habréis imaginado, de Valentín Pimstein.
Chileno de nacimiento, llego a México justo en el momento en el que la televisión nacional daba sus primeros pasos. Sin embargo, la televisión no era su objetivo. Llegó a México con la idea de aprender de aquel cine que se producía en el país azteca y que se exportaba a diferentes países de Hispanoamérica, entre ellos Chile. Él mismo reconoció que si las cosas le salían bien, su siguiente destino sería Hollywood.
Trabajó con el director Gregorio Walestein, con quien aprendió lo importante que era conocer desde dentro el oficio: fue chofer del director de iluminación, asistente de este, del de sonido… Hasta llegar a ser la mano derecha de Walestein, quien lo salvó en una ocasión después de ser detenido por robar unos árboles en un mercado callejero. Justo cuando comenzaba a producir sus primeras telenovelas, la televisión se cruzó en su vida e hizo que sus planes se trastocasen. Se enamoró del medio y de las telenovelas, género que comenzó a producir en los 70.
Dicen de él que era una persona que se dedicaba en cuerpo y alma a su trabajo, teniendo dos reglas básicas: la primera, que lo único indispensable de una telenovela era el vestuario y los decorados; la segunda, que ningún personaje debía superar en carisma o popularidad a los protagonistas. No dudó, precisamente por lo primero, en despedir a Lucía Méndez por indisciplinada cuando protagonizaba “Vanessa” (1982).
Era también un hombre consciente de algo en lo que muchos aún no han caído: quien hace una telenovela hace un producto destinado a un público. Por ello, antes, durante y después de cualquier proyecto recorría diferentes mercados recabando las opiniones de la gente y tomando nota de sus ideas y propuestas. Un poco los 'focus group' que a través de internet o de empresas dedicadas a ello hacen los productores de hoy en día. El público era esencial para él, y por ello no tenía reparos en ordenar a sus guionistas cambiar totalmente el guión de un día para otro, o en reescribir incluso alguna telenovela que estaba por comenzar a rodarse.
Deja un legado de 110 telenovelas, según calcula su familia. La primera, “Gutierritos” (1958); la última, “María la del barrio” (1995). Entre medias, grandes iconos del género como “Rosa salvaje” (1987), “Colorina” (1980), “Los ricos también lloran” (1979) o “Corona de lágrimas” (1964). Telenovelas cuyas historias han seguido viéndose en televisión, a través de ‘remakes’ y repeticiones.  Entre sus discípulos figuran nombres como Juan Osorio o Salvador Mejía, actuales productores de Televisa.
Tras jubilarse y ya de regreso en Chile, confesó que le hubiese gustado hacer una telenovela basada en la Biblia, pero que en su época era impensable.
Se le conoce como ‘El padre de la telenovela rosa’. Yo quitaría la última palabra: Pimstein fue, junto a Ernesto Alonso (fallecido en 2007), uno de los padres de este género con el que tantos disfrutamos.

domingo, 16 de julio de 2017

MI VIDA Y LAS TELENOVELAS: Delia

En un día lluvioso de finales de junio conocí a una chica. Fue por casualidad, en ese edificio que tenéis en la fotografía, gracias a una de esas filas para asuntos burocráticos que a veces se hacen eternas.
Charlamos mientras cada uno esperaba su turno y una vez que terminamos de hacer nuestras gestiones, nos fuimos caminando, conversando sobre la vida y hablando de diferentes cosas.
Nos despedimos, tras un buen rato a pie, con la lluvia como acompañante, bajo la cubierta del Paseo de La Losa, una de las zonas más modernas y bonitas de Oviedo. Nos faltaba, pese a todo lo que habíamos hablado, saber cómo se llamaba el otro. “Yo soy Delia”. “¿Celia?”, le pregunté yo. “No. Delia, con d. Ya sé que es un poco raro…”.
Pues sí. Era un poco raro. En ese momento mi cerebro se puso a pensar en cuántas Delias conocía y solo se me vino una a la cabeza: Delia Casanova, esa grandísima actriz mexicana. Se lo comenté. “Mira, pues precisamente me llamo Delia por una escritora sudamericana”, me dijo, sonriendo. Asocié inmediatamente el nombre y la profesión: “¿No será Delia Fiallo?”, le pregunté. “Creo que sí”, me respondió. Sin embargo, no sabía qué había escrito la Fiallo. No me pude resistir y le expliqué quién era Delia Fiallo y a qué se dedicó. Terminamos hablando de telenovelas, de este blog y de los tópicos que planean sobre quienes somos seguidores de este género. “¿Y qué? Yo no veo que haya nada de malo.”, me dijo hablando de esto último. Me sorprendió para bien… ¡Ya podía pensar todo el mundo así!
Nos entretuvimos hablando del género, de cómo su madre era una de los nuestros y de cómo, en cierta forma, debe su nombre a las telenovelas. Tanto nos entretuvimos, que yo, que tenía que coger un autobús, acabé perdiéndolo y teniendo que esperar al siguiente. Pero me dio igual, sinceramente.
Tras conocer su historia, mejor dicho, la historia de su nombre, le pedí permiso para contárosla, porque me pareció digna de ser publicada. Es también algo insólito: es la primera vez en casi cuatro años que pido permiso para publicar algo en este blog. 
“Estaré al tanto, ya le echaré un vistazo…”, me dijo Delia poco antes de despedirnos. Si es así, ojalá te guste esta entrada. No se me ocurría mejor forma para titularla que tu nombre, el de una gran guionista que escribió historias que dieron la vuelta al mundo, dando fama y prestigio al género y que aún hoy, muchos años después, siguen produciéndose a través de ‘remakes’. Todo lo que se diga de tu tocaya, la Fiallo, es poco. 
Llevas el nombre de una grande. 

sábado, 15 de julio de 2017

HOJA DE AUDIENCIAS: Del 10 al 14 de julio


*Media semanal, en espectadores y cuota de pantalla (‘share’) de las telenovelas emitidas en abierto en horarios de sobremesa, tarde y ‘prime time’ en España.

viernes, 14 de julio de 2017

II CONCURSO DE CRÍTICAS DE TELENOVELAS HdT: ¡A votar!

Llega la última fase del II Concurso de Críticas de Telenovelas HdT.
Desde el 1 de julio a hoy, catorce han sido las críticas publicadas. Es hora de que vosotros les pongáis nota.
Antes, por si alguien se ha perdido alguna, o quiere volver a leerla, dejo los enlaces a cada una de las catorce:













El sistema para votar es muy sencillo: debéis puntuar del 5 al 10 las críticas. TODAS. Podéis dar tantos 10 como queráis, igual que 9, 8… No es un sistema del tipo de Eurovisión de ir adjudicando una puntuación a cada crítica. Hay que puntuarlas TODAS. De hecho, el formulario está configurado para que no se envíe en caso de que se deje alguna crítica sin puntuar.
Aunque veáis que cada crítica tiene una escala del 1 al 10, es algo que Google, que es quien proporciona estos formularios, no deja cambiar. De todas formas, los botones del 1 al 4 están inhabilitados, o eso creo.
Solo se permite una participación por IP. Si se envía más de una, Google me dará un aviso y en ese caso solo tendré en cuenta la primera de las puntuaciones enviadas. No es necesario registrarse ni nada por el estilo. 
Lógicamente, por todo lo que os acabo de comentar, nada impide que los propios concursantes puedan votar. Que nadie lo vea como algo raro, ¿no se votan los políticos a sí mismos en las elecciones, que es algo más serio?

El formulario estará abierto hasta las 23.59 h., hora española, del domingo 23 de julio. Hasta entonces podréis encontrarlo en esta entrada, en el cuerpo del blog. También podréis acceder a esta misma entrada a través del enlace que se publicará en un tuit fijado o destacado en el Twitter del blog (www.twitter.com/Hdetelenovelas), en una publicación destacada en el Facebook del blog (www.facebook.com/hablemosdetelenovelas). 
También lo tendréis enlazado en el margen, debajo del cartel del concurso.
He probado a acceder a él desde mi teléfono y no he tenido problemas. Tampoco desde una tableta. Google hace unos formularios bastante accesibles, pero si os surge algún problema, no dudéis en comentármelo.

Os recuerdo que en este concurso está todo bien atado. Si hubiese empate entre varias críticas, se resolvería atendiendo a la que más 10 tuviese. Si todas tuviesen el mismo número de 10, sería la que más 9 tuviese. Si todas tuviesen el mismo número de 9, la que más 8 tuviese y así sucesivamente. Si tuviesen exactamente las mismas puntuaciones (lo que es muy difícil, pero puede pasar), el día 24 comenzaría una segunda ronda de una semana en la que deberíais elegir solo una crítica de las empatadas. Pero ya os digo que sería muy poco probable llegar a esa segunda ronda.

El lunes 24 al mediodía, hora española, anunciaré al ganador, a la persona que se lleva esos 40 euros para gastar en Amazon. Publicaré también el Excel con las puntuaciones de cada crítica. Os informaré, asimismo, de qué críticas han resultado más leídas atendiendo a las estadísticas que Blogger me proporciona y espero dar por concluido esta edición del concurso.

Ahora, a lo que toca, que es votar… ¡Mucha suerte a tod@s y que gane el mejor! 

AÑADIDO POSTERIOR E IMPORTANTE:
No tratéis de hacer trampas... Aunque os parezca que podéis votar varias veces, Google hace saltar una alerta cuando desde una misma IP se cubren dos o más formularios. Ya he pillado un par de casos y como os comentaba, estoy quedándome con la primera de las puntuaciones enviadas.
Insisto, porque ha pasado dos veces: hay que puntuar del 5 al 10. Si se puntúa con menos de un 5 a cualquier crítica, las puntuaciones de la persona en cuestión se eliminan. 

jueves, 13 de julio de 2017

II CONCURSO DE CRÍTICAS DE TELENOVELAS: "Mi corazón es tuyo" (Televisa, 2014-2015), por Isa

Cuando vi “Ana y los siete” con mis hijos hace unos doce años ni se me pasaba por la cabeza que aquella serie que valía para entretener y poco más acabaría teniendo una versión en forma de telenovela mexicana.

“Mi corazón es tuyo” es el remake de “Ana y los siete”, sí. Y es una versión que ha roto todos los esquemas que Televisa venía mostrando siempre que de un remake se trataba. Para empezar, un punto esencial: escogieron a una actriz para dar vida a la protagonista. En la española su protagonista es, vamos a decirlo así, una mujer polifacética, que ha hecho mil cosas en su vida profesional (bióloga, presentadora, escritora, guionista…). Sin embargo, si protagonizó la serie original no fue por otra razón más que porque de ella había salido la idea y ella había escrito los guiones. ¿Es actriz? Para mí no. Hablo de Ana García Obregón. Por cierto, unos guiones escritos no pensando en la historia sino en su lucimiento, en quedar bien ante la cámara ya sea como nana o como stripper. El toque personal, por así decirlo, del guión de la original es tal que la protagonista se llama Ana García (sin el Obregón) y la serie se llama “Ana y los siete” porque llamarla “Ana”, a secas, cantaba un poco.


Junto a ese aspecto esencial, Televisa rompió esquemas en otras cuestiones. Escogió dos protagonistas mucho más jóvenes que la serie original: Silvia tenía 35-36 años y la Obregón 47-50. Con el galán ocurrió lo mismo, aunque con menos margen: Jorge Salinas, el protagonista del remake, tenía unos 45-46, frente a los 46-49 que tenía Roberto Álvarez, el cabeza del elenco de la serie. Por cierto, personajes que solo se parecen en la esencia y en su forma de ver la vida: en el físico, Jorge luce un pelazo y un moreno que ya quisiese tener Roberto, todo un actorazo, pero calvo.


Las diferencias de edades se observan también en el caso de los actores que interpretaron a Manuela, a don Nicolás, a Alexia/Isabela, a Johnny/Tony… Solo los niños tienen más o menos las mismas edades. Sobre estos, una observación: en la serie son cuatro niñas y tres niños (gemelos). En la telenovela, cuatro niños y tres niñas. El personaje de Celia de la serie se convierte en Sebastián en la telenovela. ¿Por qué el cambio? Quizás que ese papel lo interprete el hijo del productor tiene algo que ver… ¿O no?

También a su favor, el remake prescinde de algunos personajes algo engorrosos de la serie original: David tenía una hija adolescente que Diego no tiene. En la serie, la madre de Ana llega a su vida con otra hija, insoportable, que tuvo después, lo que no ocurre en la telenovela. También la madre de Ana, en la serie, es antigua amiga de don Nicolás, lo que no ocurre en la telenovela. ¡Ah! Y acaban casándose.

Como cualquier serie española que se precie rodada entre 2000 y 2010, los decorados abundan y los exteriores escasean. Decorados totalmente cartón-piedra y una casa… Una casa que no se puede llamar como tal, ya que era una maqueta de Playmobil pintada y vendida como casa. No sé cómo la productora, Ana Obregón y TVE fueron capaces de hacer algo tan, pero tan cutre. A ello hubo que sumar un cielo azul introducido por ordenador y un solecito sonriente. ¿No había un chalet en La Moraleja que se pudiera alquilar para grabar?


En “Mi corazón es tuyo” ocurre justo lo contrario: más exteriores y decorados en general muy logrados, desde la mansión hasta las oficinas de don Fernando (que en la serie salen mucho menos), hasta el cabaret donde baila Ana.
Lo mismo puedo decir de la música: mucha más variedad en la telenovela que en la serie.

En cuanto a tramas se refiere, la serie quiere ser una especie de cuento, con su princesa, su príncipe y su villana. Quizás por eso lo de la casa o lo de sol sonriente de lo que hablaba antes. La telenovela va a contar una historia, no un cuento. “Ana y los siete” tiene 91 capítulos de una hora; “Mi corazón es tuyo”, 176 de cuarenta minutos.
Es difícil comparar sus tramas, porque son totalmente distintas, por cuestión de metraje, de cultura y hasta de actores. A Pablo Montero, por ejemplo, le dieron mucho más peso que el que tuvo Daniel Freire en la serie. Igualmente, Adrián Uribe tuvo una historia personal que se fue enrollando un poco, dado que su personaje, en la original, muere al salvar a Lucía/Luz de ser atropellada por un coche.
 Los tiempos de la relación entre Ana y Fernando son muy distintos en la telenovela. Su historia se mantiene en un tira y afloja que en la serie existe, pero que no se extiende tanto. La verdadera historia de ambos, en la telenovela comienza ya casi en la recta final, lo que no ocurre en la serie, donde por ejemplo, son padres antes.
De igual modo, los perfiles y tramas de los niños son bastante parecidos, salvo Nando, que en la serie es un chaval con el cacao mental que tienen todos los que tienen 17 o 18 años, pero que no es tan friki como el de la telenovela, ni mucho menos. Un chaval que además decide estudiar Veterinaria por amor, y no Derecho, como era deseo de su padre. Por cierto, Fernando, en la serie, es banquero, no director de una planta de conservas enlatadas, como el de la telenovela.
Celia, que en la telenovela se convierte en Sebastián, es una niña apasionada por el fútbol. Sebastián, en cambio, pasa del deporte y vive por y para la música.
Comentaba antes la relación entre Carmen/Sol y don Nicolás, que no se produce en la telenovela. En fin, uno de tantos cambios que hacen que al final la telenovela solo coja la esencia de la serie y que sean difíciles de comparar argumentalmente hablando.

Es, en cualquier caso, innegable, que la telenovela cuenta con un elenco de primera. Silvia Navarro está espléndida y tiene una química tremenda con Jorge Salinas (claro, que Silvia tiene química con todo el que le pongan). Mayrín, a la que no conocía, me hizo reír mucho. En ese sentido, Isabela es una villana totalmente caricaturizada, a diferencia de Alexia, que en la original es la típica bruja del cuento. Me gustó mucho que rompiesen la cuarta pantalla, con Isabela dirigiéndose a los espectadores. Es algo que sí había visto en otras series pero nunca en una telenovela.
Los críos de la telenovela son tan adorables como los de la serie. Hasta Emilio Osorio, al que le dan mucho protagonismo (lo siento, es así) acaba por caer bien. De los adolescentes, Paulina Goto y Polo Marín hicieron un gran trabajo, sin duda alguna. Preciosa la química que Paulina tuvo con Juan Pablo Gil, su pareja en la historia. Casi los otros protagonistas junto a Ana y Fernando. Ojalá repitan en otra telenovela.
Aunque Diego resulte cargante, hay que reconocer que Pablo Montero hizo un buen trabajo, aportando además varias canciones a la historia que da gusto escucharlas.
Podría seguir uno a uno, con todos los demás, pero no quiero hacer una crítica muy extensa, ni repetir lo que ya he dicho: quien escogió este elenco tuvo muy buen ojo.

En el plano argumental, como comentaba, la telenovela lleva un ritmo y un tono propio, que toma por base el punto de partida de la serie. Fue una telenovela con éxito y quizás por ello retrasaron hasta el capítulo cien, más o menos, el desarrollo de la historia de Ana y Fernando, con líos con Isabela, Diego y mil historias. Se garantizaron así la atención del público en una etapa en la que meten nuevos personajes, a modo de alargue, que sobran completamente: el pediatra, la exmujer del pediatra…
Sobran, de igual manera, los capítulos dedicados a la Navidad. Están bien para conocer ciertas costumbres de México, como las Pastorelas, pero a las tramas aportan poco.
Me gustó mucho el tono cómico y caricaturesco dado a la villana y a su madre, también a Bruno y Manuela, que en la serie tienen su punto, pero no son tan graciosos como los mexicanos.
No entiendo tantas vueltas en las tramas de don Nicolás, Jenny, Johnny y Diego. Don Nicolás debió quedarse con Jenny; con Johnny tuvieron que haber hecho algo parecido a lo que le pasó al Tony de la serie y matarlo en vez de enredarlo en peleas de boxeo, una aventura sexual con Isabela y todo ese conglomerado de tramas absurdas que le dan y que son puro relleno. Lo mismo le pasó a Diego: un protagonismo excesivo en la primera mitad, la desaparición del personaje por unos capítulos y su vuelta, ¿para qué? Solo aporta algo hacia el final y ya.
Pese a alargues, giros innecesarios y todo lo que comentaba, la historia se sigue bien y no llega a cansar: siempre hay algo que te invita a verla, si no son Ana y Fernando es alguna trastada de Isabela o, como en mi caso, las historias de los niños, en particular la de Fanny y León y la de Alicia y Chinitos.
Se debe aplaudir que, pese a ser una comedia, hayan tocado temas serios como el cáncer de útero, los problemas mentales de algunos jóvenes como Ximena y cómo pueden solucionarse, por ejemplo.

Acabo con unas curiosidades. ¿Sabéis por qué el protagonista de la serie y de la telenovela se llama Fernando? Nadie lo ha confirmado nunca, pero viendo el toque personal de la Obregón a los guiones, es muy probable que sea un guiño a Fernando Martín, su gran amor, según ha dicho en varias ocasiones, un jugador de baloncesto con el que estaba saliendo y que murió en un accidente de tráfico con tan solo 27 años y con el que tenía muchos planes por delante.  



La Obregón, precisamente, fue invitada por Juan Osorio para hacer un cameo en la telenovela. Sin embargo, su apretada agenda (es una mujer que siempre está haciendo cosas) le impidió hacerlo. Me hubiera gustado verla, pero qué se le va a hacer.
Por último, la serie se cerró con un final rosa, muy del estilo del de la telenovela. TVE no estaba dispuesta a dejar que la gallina de los huevos de oro se fuese así como así y encargó a la productora cuatro capítulos más. Estos, sin contar con la Obregón, los escribieron y rodaron. Agarraos: mataban a Ana y Fernando y los niños quedaban huérfanos. La Obregón movió cielo, mar y tierra y consiguió que un juez paralizase la emisión de los capítulos hasta que se resolviese la demanda que había interpuesto contra cadena y productora. Perdió el juicio, pero con el ritmo que lleva la justicia en este país, habían pasado varios años y la cadena decidió que ya no venía a cuento emitirlos, con lo que quedaron grabados, pero sin emitirse. En México decidieron, como buena telenovela, cerrar con Ana y Fernando felices y comiendo perdices.

He pretendido con esta crítica no solo comentar qué me ha parecido “Mi corazón es tuyo”, que vi en Nova la última vez que la emitieron, sino también, hablar de la serie original que le sirve como esqueleto, para todos aquellos que no la hayan visto. Lo considero necesario, ya que es un poco como si se hablase de Enrique Iglesias sin hablar de Julio.


“Mi corazón es tuyo” es agradable de ver, más casi que la serie original. Los años que las separan se notan en realización, tramas y en muchísimos aspectos ya comentados. 
¿Mi puntuación? 8,5. 

~CRÍTICA REALIZADA POR ISA~